El equilibrio para adelgazar

Estamos en la época del año que nos queremos ver mejor fí­sicamente. Cierto es que si ahora quieres lucir palmito en la playa te lo has tenido que trabajar meses atrás o de lo contrario y por mucho que algunos quieran vender, es imposible en quince dí­as perder la grasa de todo un año.

Realmente es bastante triste hacer dieta por y simplemente la estética. Deberí­amos de considerar el beneficio que es para la salud la correcta planificación de nuestros menús. Saber cuando y cómo comer, hará que te sientas mejor e incluso perder algunos kilos, si es que te sobran… No es una dieta, es un modo de vida saludable.

Desayunar para adelgazar

Desde siempre se ha dicho, desayuna como un rey, come como un prí­ncipe y cena como un mendigo. Pues bien, cierto es que son las tres comidas principales y deberí­amos de respetarlas por encima de todo, pero no hay que atiborrarse en el desayuno y matarse de hambre en la cena. Depende. ¿Y de qué depende? pues de las circunstancias de cada persona.

El desayuno deberí­a de aportarnos la energí­a que necesitamos hasta la siguiente comida. Si sólo desayunamos un café, nuestras reservas energéticas tirarán a duras penas, sumando demasiadas horas sin nada en el estómago hasta la comida y por tanto con un déficit de energí­a innecesario y absurdo, pues a la hora de comer tendremos tanto hambre que nos dará igual con qué saciar nuestro apetito.

Comer para adelgazar

Así­, es, hay que comer para vivir, hay que comer para adelgazar. Si te levantas con hambre ¡come comida!. Parece lógico, ¿no? Pues casi nadie lo cumple. La creencia de tener que comer cereales repletos de azúcares añadidos, de bollerí­a industrial o de galletas enmascaradas con el nombre de «light» porque las publicita una modelo, hacen que los desayunos sean cada vez menos sanos y menos saludables para nuestro organismo.

Hay que comer. Hay que darle energí­a al cuerpo, hay que darle comida de verdad, alimentos ricos en hidratos, en fibras saludables y en proteí­nas. Dar nutrientes para que podamos rendir en nuestra vida diaria, es fundamental. Olví­date de las grasas saturadas, de los alimentos procesados, de la comida precocinada que solo lleva conservantes y colorantes, además de estar malí­sima.

Realiza una lista de la compra que contenga mayormente, fruta y verdura.

Llena tu nevera de alimentos ricos en vitaminas y nutrientes

Es cierto que lo que comes y no quemas se convierte en grasa, pero cualquier alimento, no sólo el azúcar. También es cierto, que hay personas intolerantes al azúcar y que el hecho de tomarla como postre por ejemplo, les ralentiza la digestión e incluso les hace sentirse más hinchados, pero eso no le ocurre a todo el mundo. Come fruta antes o después de comer. Si tu no tienes ningún problema digestivo, ¿por qué no vas a probar una rodaja de melón, si te apetece?

¿Cual es tu edad? ¿Trabajas sentado 8 horas? ¿Qué actividad tienes? Si te vas a ir a la cama o te vas a tumbar en el sofá nada más cenar, no tiene sentido hincharte con un plato de pasta, ya que los hidratos de carbono que estás aportando al cuerpo terminaran convirtiéndose en grasa. Sin embargo, si llegas del gimnasio a la hora de cenar, tu cuerpo necesita recuperarse ya que tus músculos no se construyen de una mini ensalada o de un sobre de 30g de proteí­nas únicamente, sino también y además de hidratos de carbono de calidad. No tengas miedo de cenar un puñado de pasta integral junto con verdura y proteí­na. Tu sabes mejor que nadie el esfuerzo (o no….) que has hecho en el gimnasio.

Mantener un equilibrio, como en todo en la vida es fundamental, pero ser sinceros con nosotros mismos es igual o más importante para llevar una vida saludable. Todo suma y todo cuenta. La galletita que me comí­ a las 10:00h, el café con leche entera «porque en la cafeterí­a no habí­a leche desnatada y da igual» , el currusco de pan que he cogido mientras pagaba en la cola del supermercado, el refresco antes de comer, la cerveza después de trabajar…. suma, suma y suma y al final del año culpamos a ciertos alimentos, cuando en realidad son esos pequeños excesos y gestos que nos hacen no entrar en el bañador del año anterior

Sentido común y equilibrio para adelgazar 😉

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